Los comentarios y las nuevas formas de participación de los usuarios en los cibermedios, ponen de manifiesto los límites de la utopía de la conversación, que ha sido uno de los motores de la web social. Estamos aprendiendo que las conversaciones no se producen automáticamente por la existencia de herramientas de participación, sino que requieren una cultura de la participación en la que el respeto mutuo, la coherencia y la educación son condición necesaria.

Mejor dicho imposible.

El párrafo anterior forma parte de una nota de João Pedro Pereira en el diario portugués Público sobre el problema de la gestión de los comentarios en los medios digitales.

La gestión de los comentarios de los usuarios en los cibermedios siempre ha sido una cuestión polémica y compleja de resolver. Por una parte, el medio facilita vías de participación que mejoran su relación con la audiencia, pero por otra parte se enfrenta al problema de mantener una conversación de calidad en un entorno de gran tráfico que atrae a trolls y a usuarios que sólo aprovechan la visibilidad que les confiere el medio para hacerse notar, para enturbiar los debates, para difundir ideologías extremistas o simplemente para hacer gala de su incultura e inmadurez.

A lo largo de la historia de internet se han desarrollado numerosas iniciativas tendientes a armonizar la participación con la calidad de la conversación, y si bien no hay soluciones perfectas, todo parece indicar que la existencia de superusuarios con capacidades de moderación, el karma obtenido en función del historial de contribuciones, la valoración y etiquetado de comentarios por parte de la propia comunidad y una clara política editorial que establezca las condiciones de participación de los usuarios, son experiencias útiles y aplicables.

vía: ecuaderno