La invención de Internet, en 1969, es comparada a la creación de la imprenta de tipos móviles de Guttemberg (James Dewar, 1998; Alejandro Piscitelli, 2005) y, también, equiparada a la de la máquina de vapor y del motor eléctrico (Manuel Castells, 2002). Cualquier comparación de este tipo tiene una única explicación: todos esos inventos y desarrollos tecnológicos se tradujeron en importantes revoluciones sociales y económicas.

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De hecho, según Ignacio Ramonet (2003), “tal vez, la revolución digital sea más importante que la invención de la imprenta, pues una imagen, un texto y un sonido que se difunde por Internet llega, instantáneamente, a cualquier parte del planeta”.

Con el surgimiento de Internet, se dio origen a la revolución digital y a la sociedad del conocimiento, también llamada de la información (aunque dichos términos no son sinónimos, suelen usarse indistintamente ). Entender qué son y qué significan estos conceptos, íntimamente relacionados, es esencial para poder entender el desarrollo actual de las herramientas de la web 2.0, eje de este trabajo.

Si bien se pueden encontrar diversas definiciones sobre qué es (y qué no es) Internet ya que no existe un consenso sobre el término , se cree apropiado para este trabajo no emplear nociones técnicas y se considera, como sostiene el sociólogo español Manuel Castells (1999 y 2002), que Internet es un medio de comunicación horizontal, global, libre y no controlable, de interacción y de organización social. Se trata de una tecnología y de una producción cultural , que nació “como programa de investigación militar pero que, en realidad, nunca tuvo aplicación militar (…) hubo financiación militar de Internet” y que se desarrolló “a partir de una arquitectura informática abierta y de libre acceso desde el principio”, en la que los usuarios fueron, fundamentalmente, sus productores en un proceso de retroalimentación y cooperación constante.

A partir de la invención de Internet, se da comienzo a la revolución digital y, en términos de Castells (2009), “lo que caracteriza esta nueva era es que disponemos de un sistema tecnológico que revoluciona las formas de procesamiento de información y comunicación y transforma la forma en que vivimos y nos comunicamos entre nosotros”.
En ese sentido, esa nueva posibilidad de generación de conocimiento y procesamiento de información instaura un nuevo paradigma tecnológico y es lo que diferencia a la sociedad del conocimiento de otro tipo de sociedades (ya que en todas las formas de organización societarias la información y el conocimiento han sido absolutamente decisivos ).

Sin embargo, recién a partir de mediados de la década de 1990 se produjo el acceso a la red de redes a nivel mundial, gracias a la masificación (y abaratamiento) de las computadoras personales, la comercialización de Internet y la creación de la World Wide Web .

A partir de ese momento histórico, y siguiendo a Manuel Castells (2009), el mundo ya no puede concebirse sin las nuevas tecnologías, las cuales “han continuado desarrollándose a una velocidad cada vez mayor y con efectos extraordinarios”.

Por eso, de acuerdo a Alejandro Pisctelli (2005) “las tecnologías van mucho más rápido que nuestra capacidad de investigarlas, analizarlas, comprenderlas y sobre todo de establecer normas para su funcionamiento”.