Los periodistas no hacemos nuestro trabajo. O sí, pero mal. Eso fue lo primero que pensé luego de leer una nota publicada la semana pasada en soitu.es sobre un grupo de blogueros que iban a ir a la cumbre del G-20.

Titulado 50 blogueros te cuentan el ‘otro’ G-20, el artículo se centraba en que medio centenar de bloggers, o gente corriente, iban a cubrir la cumbre del G-20 en igualdad de condiciones que los periodistas, ya que de esta manera, se contaría todo lo que allí pasara.

Los argumentos para sostener esa hipótesis se resumían en los siguientes cuatro puntos:

  • Acostumbrados a ir a este tipo de cumbres, los periodistas perdimos capacidad de sorpresa. Los blogueros, aportarían una visión distinta.
  • Los llamados medios sociales, son una especie de quinto poder. Son los bloggers quienes deben hacer que los medios de comunicación presten atención a otros problemas (en este caso, que no sean la crisis económica y la presencia de Obama en Europa).
  • Los periodistas nos quedamos sólo con una parte de los hechos, olvidamos lo más interesante. Es allí donde los medios alternativos pueden ser mucho más efectivos a la hora de contar todo lo que ocurra en el G-20.
  • Como los medios de comunicación responden a intereses políticos y económicos, son los blogueros pueden los abordar mejor lo que pasa en la cumbre porque son “gente  corriente escribiendo para gente corriente”.

Por un lado, nuestro trabajo se torna previsible, no hacemos foco en las cuestiones calientes sino que miramos para otra parte, la más aburrida, y dejamos de ser personas comunes para estar del mismo lado que el poder.
Por otro, los bloggers, idealizados, son los únicos capaces de hacer algo al respecto (y mejorar la visión que se da de la realidad en la prensa).

Pareciera que lo único bueno de que un grupo de bloggers vaya a cubrir una cumbre es que pueden hacer lo que los periodistas no podemos, lo que los periodistas deberíamos poder. Me pregunto,  ¿no somos capaces de hacer periodismo de calidad?

No me queda otra que pensar que el avance vertiginoso de Internet en nuestro ámbito de trabajo y los cambios que provoca en él, nos ciega. Estamos más preocupemos por la supervivencia económica de los medios de comunicación que del futuro de nuestra profesión como tal, y de las oportunidades que este medio nos brinda. En vez de aprovechar lo que los bloggers nos pueden dar, son ellos quienes ocupan un espacio que les dejamos libre. Es cierto, no hacemos foco en las cuestiones calientes, miramos para otra parte. Y nos olvidamos de lo más importante: que no se puede hacer periodismo sin, precisamente, eso… periodismo.